La manera de dar forma a un cincel es forjándolo: esta es la técnica más antigua y eficaz hasta nuestros días. Para su fabricación se utilizan barras de acero, que permiten templar las cuarta parte de su largo a partir de la punta, mientras que el resto se deja recocido permitiendo una mejor absorción del golpe del martillo: de estar templado rebotaría.
En los tiempos en que no existía el acero, los cinceles eran hechos de cobre, bronce u oro, y descubierto el hierro fueron suplantados por este. Pero tanto unos como otros eran sumamente maleables, por lo tanto el forjado era la única manera de darles la dureza necesaria para soportar el trabajo sin deformarse. Hoy disponemos del acero, un material mucho mas duro, que una vez templado es indeformable. Sin embargo, consideramos que el forjado sigue siendo el método por excelencia para la fabricación de cinceles. Algunos optaron por métodos mas modernos valiéndose de maquinas para desbastar, como
amoladoras o lijas de banda. Los que seguimos con el antiguo método consideramos que el forjado brinda al cincel mas dureza donde recibe los golpes del martillo y le confiere la suficiente tensión para que "corra" mucho mejor.
Se denomina repujado a un trabajo específico dentro de lo que
llamamos cincelado. Lo que caracteriza este proceso es que permite dar
desde medios relieves hasta importantes volúmenes en la superficie
de la chapa sobre la cual se trabaja. Esto se logra con cinceles especiales
para tal fin. Se trabaja por el reverso, es decir, logramos los volúmenes
del frente hundiendo el metal por el reverso. Según la superficie
a repujar, su forma, tamaño del área y su profundidad,
se usarán diferentes "cinceles repujadores".
Hay varias técnicas específicas del cincelado:
el "cincelado francés", el "cincelado español", "cincelado sobre tas", típico de nuestra platería criolla, y cincelado a flor de agua. En
el cincelado francés primero se perfilan por el frente las
figuras del dibujo con cinceles trazadores. Esto permite que el metal
desplazado por los trazadores produzca en el reverso un relieve de
las líneas cinceladas, lo cual nos permite ver con claridad
las áreas a repujar.
En el cincelado español se trabaja directamente repujando por
el reverso, sin previo cincelado de los perfiles, y por lo tanto no
tenemos las líneas guía que deja marcadas el cincelado
francés. En este método necesitamos dibujar las superficies
a repujar, lo cual servirá de guía. Con un método
u otro, el repujado se realiza de la misma manera.
Las superficies pequeñas se pueden repujar directamente con
un cincel que tenga el mismo ancho que el de la figura a trabajar,
hasta aproximadamente 6 mm. En superficies mayores se alcanza la profundidad
por partes. Supongamos que tenemos que repujar una superficie de 30
mm de ancho, sea alargada o redonda, sea una hoja o una flor. Comenzamos
repujando el interior de la superficie bordeando el perfil del dibujo,
sin pisarlo, pero si, bien pegado al borde. Inicialmente se utiliza
un cincel de 5 a 6 cm de ancho. Luego se repite la tarea, pero con
un cincel de aprox. 10 mm, con el cual pasaremos sobre el surco dejado
por el cincel anterior, lo que permitirá ir avanzando dejando
los diversos trazados empalmados, sin escalones. Con cada cincel mayor
que el anterior repujamos mayor superficie. Repetimos la tarea con
un cincel de 15mm, con el cual casi habremos repujado la superficie
total de los 30 mm de ancho. Sin embargo, suele quedar en el centro
del trabajo una área que necesita mayor profundidad que la
que comienza en los perfiles. Suponiendo que queremos lograr una superficie
con un volumen cóncavo, el desplazamiento será menor
en los perfiles, aumentando en su parte central. Para este paso utilizamos
un cincel casi del mismo ancho que la superficie a repujar. Para nuestro
ejemplo - con un ancho de 30 mm- será útil un cincel
de 25 mm, pero en esta etapa final empezamos trabajando desde el centro
de la superficie e iremos desplazando el metal por etapas. Comenzamos
golpeando fuerte en el centro y nos vamos desplazando hacia los perfiles
aminorando la potencia del golpe. Si le pusiéramos valores
a la energía del golpe, le ponemos 10 en el centro y vamos
disminuyendo hacia los perfiles, terminando en 0.
Tanto en el cincelado francés como en el español los
detalles finos de cada parte del diseño no se trazan o dibujan.
Principalmente en el francés, ya que los surcos de los detalles
-por ejemplo las nervaduras de una hoja - al repujar se pueden rajar,
o porque el resultado deforme el dibujo debido a la nueva forma que
el repujado de a la superficie. Los detalles finos siempre se realizan
una vez alcanzados los relieves o volúmenes que nuestro trabajo
requiera.
Las formas, ya sabemos, pueden ser infinitas. Pero
ya que lo mencioné, podemos tomar como ejemplo las alas que
hizo Cellini. Imagínense una superficie de un metro de largo
por 40 cm en su parte más ancha.
Una vez
delimitado el perfil por medio del surco dejado por los cinceles,
ya no seguimos con el método comentado en la primera parte:
llegaría un momento en tendríamos que usar cinceles
que no nos alcanzaría la mano para sostenerlos. Ahora queda
una superficie de tamaño tal que sólo se puede repujar
a golpes de martillos. De la misma manera que hicimos con los cinceles
- donde el segundo cincel pasaba sobre el surco dejado por el primero
agrandándolo, por ser de mayor tamaño, y así
con el tercero - usaremos martillos de acero, de cabeza redondeada,
con un diámetro aproximado de 3 cm. Con mucho cuidado iremos
recorriendo el borde dejado por el surco, pisándolo con 1/3
del diámetro del martillo. De esta manera logramos empalmar
la profundidad ya hecha con la nueva, que irá ganando profundidad
con las 2/3 partes restantes. Una vez recorrido todo el borde repetimos
la tarea avanzamos 2/3, y repetimos la operación hasta lograr
- desde el borde hacia el centro - toda la superficie con un primer
piso repujado.
Los bordes son las áreas de menor profundidad, aumentando paulatinamente,
por un lado hacia el eje longitudinal de las alas, y también
en la parte superior o mas ancha de las alas, ya que por su diseño
natural es mucho mas voluminosa esta zona que su extremo inferior.
Alcanzada la profundidad deseada - valiéndonos como en el
primer paso de cinceles y martillos anchos - se revisará toda
la superficie para planchar los abultamientos o huecos que haya. La
mejor forma de detectarlos es el tacto: pasando los dedos por toda
la superficie se perciben mejor que con la vista. Para el planchado,
pueden usarse solo los martillos. Ahora bien, los cinceles permiten
un mejor control y resulta un planchado más preciso que con
los martillos.
Tenemos ahora, el volumen máximo que la pieza necesita para
poder comenzar a trabajar en sus detalles. Permitiendo realizar los
desplazamientos de metal, sin riesgo a que las zonas en alto relieve
pierdan altura.
Tipos de cinceles.
Los cinceles se clasifican según su forma y función. Básicamente los podemos agrupar de la siguiente manera:
Trazadores: cumplen la función de hacer una fina incisión a medida que recorre las líneas del dibujo realizado sobre el metal. Estos permiten perfilar las partes más generales que componen el diseño. Se subdividen en rectos y uñas. Los primeros pueden utilizarse para el perfilado de líneas rectas y de curvas amplias, mientras que las uñas se usan para curvas o círculos de radios menores.
Abridores: permiten ensanchar líneas realizadas por los trazadores. Generalmente son rectos, pero mas anchos que los trazadores. Son muy útiles para formar gajos o para resaltar el carácter de partes que así lo requieran.
Repujadores: dan volumen o relieve a las distintas partes del diseño permitiendo dar un efecto tridimensional, con primeros y segundos planos. Son utilizados por el reverso de la lámina de metal, embutiéndolo lo suficiente según lo requiera el volumen que queramos lograr en su frente. A este trabajo se lo denomina "repujar".
Planos: son cinceles de diferentes tamaños y perfiles pero con su punta plana y lisa. Como su nombre lo indica permiten aplanar y dar mas definición a las partes del diseño que hacen de base a las que tienen volumen o relieve.
Fondos: son similares a los planos, pero la punta, si bien es plana, no es lisa: esta texturada. Su función también es similar a la de los planos: permiten resaltar la base o el "fondo" donde se "apoyan" los relieves. La diferencia es que resulta una superficie texturada o mate, no lisa.
Texturados: estos cinceles son utilizados en el acabado final para darle mas naturalidad o efectos a las diferentes formas del diseño. Es infinita la variedad de formas, tamaños y tipos de textura que se pueden hacer.